Hoy te escribo a ti, que cada mañana abres la puerta de la farmacia pensando si tiene sentido lo que haces; si estudiar tantas cosas tan complicadas mereció la pena. A ti, que un día tuviste pesadillas con los orbitales pi antienlazantes, o con la taxonomía de las gimnospermas. A ti, que nunca te explicaron qué era un farmacéutico, y que crees ser un profesional de la salud que puede evitar sufrimiento a la sociedad.
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Machuca M.
Esto es para tí.
El Farmaceutico 2010; 429: 71











