Escribo esto unos días después de las elecciones municipales, justo cuando las policías están desalojando, porra en mano, la barcelonesa Plaza de Cataluña. Más de cuarenta heridos, con la excusa de limpiar la plaza, quizá sea la mayor prueba de que los argumentos de los allí alojados no van demasiado desencaminados. Salvo, claro está, para quien piense que es democracia real usar la violencia para fregar un poco el suelo.
Machuca M.
Indignaos.
El Farmaceutico 2011; 457: __
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