Cuarenta años han pasado desde aquello. Cuarenta años tardó Moisés en atravesar el desierto, y llevar a su pueblo de regreso a Israel. Cuarenta años tardamos en darnos cuenta de que aquí es posible la democracia, y de que no nos queda más remedio que aprender a convivir, porque si intentamos aniquilar al otro, el enemigo vuelve a crecer. Cuarenta años es el tiempo mágico para cambiar las cosas, y hoy, por tanto podemos reflexionar qué cambió en nosotros, cómo ha cambiado el mundo desde aquel Mayo del 68.
... continue la lectura en la versión completa (Formato PDF, 306KB).
Fuente: Cuadernos para el diálogo.![]()
Número 30. Mayo de 2008











