El mes de junio pasado tuve la oportunidad de asistir a la defensa de la tesis doctoral de mi amigo Pedro. De Pedro ya he hablado en alguna reciente ocasión en esta revista, pero quisiera que no se me escapase la oportunidad de remarcar algunas cosas sobre él.
Pedro es colombiano, de Medellín, Antioquia, y es profesor de su Facultad de Farmacia. Lo conocí en su ciudad, allá por el año 2000, en mi primer viaje a la América Latina, y desde entonces me ha honrado siempre con su amistad. No con una amistad verdadera, o una sincera amistad, ni tan siquiera con una amistad con mayúsculas, como tan tópicamente se dice. Creo que la palabra amistad basta y sobra, sin necesidad de ponerle adjetivo alguno. O se tiene, o no se tiene. Simplemente eso. Y Pedro es mi amigo.
... continue la lectura en la versión completa (Formato PDF, 1062KB)











