Manuel Machuca González, es doctor en Farmacia por la Universidad de Sevilla, y uno de los máximos expertos en Atención Farmacéutica en este país. Es pionero en muchas cosas, ya que fue el primero que defendió una tesis de investigación clínica relacionada con esta materia, realizada íntegramente en la que era su farmacia en Sevilla. Hoy es un adelantado también al abrir una consulta sobre Atención Farmacéutica en un centro médico privado, y también desarrolla una intensa actividad humanística, plasmada en el libro de cuentos en el que ha participado junto a diecisiete farmacéuticos más de España y Latinoamérica, que acaba de ver la luz gracias a los auspicios de la Organización de Farmacéuticos Ibero- Latinoamericanos (OFIL). Colaborador habitual en los diarios andaluces del Grupo Joly y en la emblemática revista “Cuadernos para el diálogo”, gracias a su profundo conocimiento de la realidad social latinoamericana, es también un farmacéutico comprometido que recientemente ejerce el seguimiento farmacoterapéutico en el barrio de las 3.000 viviendas, la zona más deprimida de la ciudad que le vio nacer hace cuarenta y tres años.
Como experto en Atención Farmacéutica, ¿cómo ve el momento actual de la farmacia en este campo? Yo soy tremendamente optimista respecto a la Atención Farmacéutica. Es cierto que queda mucho camino que recorrer, y que probablemente va a costar mucho más tiempo y trabajo su implantación de lo que preveíamos en un principio, pero debemos tener por seguro que no hay vuelta atrás. Quedan muchas cosas aún por dilucidar, existen todavía resistencias, pero estoy convencido de que todo será superado en menos tiempo del que ahora podamos imaginar.
En este sentido, ¿qué cree que le falta a la Atención Farmacéutica para que se abra paso definitivamente en nuestra profesión? En mi opinión, quizás lo más importante ahora sea repensar la estrategia para su implantación. La realidad de estos años nos ha demostrado que el café para todos no es una estrategia válida para los principios. Hace falta colaborar en que se cree un grupo de excelencia profesional, que se caracterice por un fuerte trabajo asistencial con los pacientes, que también ponga especial énfasis en la docencia, para que otros puedan nutrirse de su experiencia y que sea comprometido con su profesión, para que puede desarrollarse el cambio que necesitamos y alcance todos los rincones de la farmacia. Por tanto, creo que ha llegado el momento para los profesionales de base, a los que hay que apoyar sin fisuras, y más adelante será el momento en el que las instituciones profesionales y las Universidades tomen un protagonismo más activo.
Ahora se le ve más alejado de un primer plano en la profesión, ¿es que está usted en retirada? Todo lo contrario. Puedo decir que ahora estoy más ilusionado que nunca, o mejor dicho, tan ilusionado como siempre, aunque ahora haya tocado cambiar mi papel. En este sentido, me estoy dedicando a formar equipos profesionales de farmacéuticos comunitarios con alto nivel de compromiso, junto a mi actividad asistencial en las consultas. Dijéramos que he cambiado mi actividad docente en los postgrados universitarios por la de base. Le estoy muy agradecido a la Universidad, en especial a la de Granada y más aún a la persona de María José Faus, sin la que difícilmente podría explicar lo que soy ahora. Pero creo que donde puedo aportar más en este momento es ahí donde estoy ahora, enseñando sólo a pequeños grupos muy comprometidos con la Atención Farmacéutica.
Es de destacar su compromiso con los más necesitados. ¿Cómo empezó todo? Todo empezó en 1994, cuando junto a mi esposa, también farmacéutica, estuvimos trabajando con Farmacéuticos sin Fronteras durante dos meses en la ciudad de Goma, en el antiguo Zaire, en un campo de refugiados hutus que habían huido de Ruanda por la guerra. Aquello cambió mi vida profesional y mi visión de la vida en general, fue una experiencia muy intensa. De ahí que más adelante, en cuanto tuve la oportunidad de acudir como docente a Latinoamérica, reorienté mi compromiso hacia los profesionales de estos países. Creo que una faceta muy importante de cooperación es colaborar en la formación de los profesionales de países en vías de desarrollo, ya que es una forma de que la ayuda siempre se quede allí y el pueblo sea el último beneficiado. Espero que alguna ONG pueda entender esta idea y sea una línea prioritaria de trabajo Me siento muy orgulloso de haber colaborado en experiencias docentes con la OMS y en proyectos en otros países como Bolivia y tantos otros, y ahora con la consulta que tengo en el deprimido barrio de las 3.000 viviendas, en cuya Parroquia asisto gratuitamente a los pacientes en sus problemas farmacoterapéuticos.
¿Y su faceta como escritor? Siempre me gustó escribir, y de hecho, además de mis publicaciones científicas, vengo colaborando con revistas profesionales en otro tipo de artículos desde hace más de diez años. Sin embargo, desde un tiempo a esta parte también colaboro esporádicamente en los diarios del Grupo Joly, y últimamente en la emblemática revista “Cuadernos para el diálogo”, en las que intento transmitir mis conocimientos sobre el mundo latinoamericano. Pero me siento muy orgulloso hoy de haber embarcado a otros diecisiete colegas de Argentina, Colombia, España y Perú en un proyecto hoy hecho realidad, un libro de cuentos titulado “Relatos de farmacéuticos”, en el que nos hemos unido profesionales de estos países de idioma común y con la ilusión por contar historias. Y un agradecimiento especial a Alberto Herreros de Tejada, que embarcó a OFIL en que este proyecto se haga realidad. Espero que encontremos apoyos para que sea cada vez mejor y pueda servir de unión entre los farmacéuticos de habla hispana, y que con la ayuda de nuestra querida profesión pueda servir para que los beneficios se empleen en el desarrollo de la farmacia en Latinoamérica.
Pues veo que no para, ¿quisiera contestar a algo que no le haya preguntado ya, o añadir alguna cosa más? Creo que no. Si acaso recalcar que me siento profundamente orgulloso de pertenecer a esta profesión, que estamos en un momento muy ilusionante, lleno de desafíos, y que estoy plenamente convencido de que nuestro futuro será aún mejor que nuestro presente, con el trabajo y el empeño de todos.











