El 3 de septiembre de 1939 atracó en el puerto chileno de Valparaíso el barco de bandera francesa Winnipeg, en el que más de dos mil refugiados españoles huían de la recién perdida guerra civil. Dejaban los campos de refugiados del sur de Francia, para buscar una nueva patria en la que reiniciar sus vidas.
Españoles que eran; españoles que dejaron de serlo. La limpieza ideológica que producía una innoble guerra no sólo afectaba a los muertos, sino también a los que dejaban de ser parte de la tierra a la que siempre habían pertenecido.
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Fuente: Cuadernos para el diálogo. ![]()
Número 16. Febrero de 2007











